Finestres emotives

30 segons, tic-tac, tic-tac, et sembla poc o molt temps? tic-tac, tic-tac, probablement massa si esperes resposta d’algú però poc quan has de respondre tu, ara bé mirat fredament només és temps, una fracció de temps, de fet és un aspecte de la vida que a cadascú de nosaltres ens succeeix 2880 vegades cada dia.

T’imagines la de coses que podries fer si n’agrupes unes quantes parts? En 30 segons, pots riure, tic-tac, tic-tac, plorar, tic-tac, somiar, tic-tac, cridar, tic-tac, encara et sobra temps? Potser és que no ho hem fet bé, et proposem que hi tornis, plora, riu, crida somia, il•lusionat amb la família, els amics i les persones que t’envolten.

Agafa el rellotge, fixa un punt i 3,2,1 comença a comptar 30 segons, tic-tac, tic-tac, explicaries ara que has sentit, viscut i compartit? Millor encara, m’ho expliques perquè jo també ho senti, perquè jo ho visqui, en definitiva perquè jo ho comparteixi amb tu?

Gràcies per fer-ho possible, gràcies per ajudar-me a sentir-me viu.

T’imagines ara que passaria si tots i totes compartíssim una part de les nostres 2880 vegades al dia, benvingut a Finestres Emotives.

¿Crisis o abuso?

La crisis económica que atraviesa el país es uno de los mayores engaños que ha sufrido la sociedad obrera en el siglo XXI. La especulación que los gobernantes y los sectores privados más conservadores del sistema capitalista promueven hace que poco a poco se termine con el estado del bienestar que tanto nos ha costado lograr.
¿Que argumento utilizan los grandes beneficiarios de esta vorágine neoliberal, para que los más desfavorecidos del sistema tengan que pagar el desaguisado que ellos cometieron, lucrándose con los esfuerzos y sacrificio de la clase trabajadora?
La dictadura económica  a la que nos están sometiendo, hace que muchas familias estén viviendo bajo el umbral de la pobreza. Que esto ocurra en un país de los llamados civilizados, democráticos o del primer mundo, me parece que és una vergüenza para la ciudadanía.
Tenemos a unos dirigentes, que nos engaña continuamente, nos hace falsas promesas y se cree poseedor de la verdad absoluta. Sus argumentos para justificar las subidas de impuestos y los recortes en el área de sanidad o educación, basados en un supuesto beneficio común para el global de la sociedad son una burla a la ciudadanía. Nos ven como un rebaño de ovejas al que deben guiar si tener en cuenta que somos humanos con criterio y opinión, con sentimientos e ideas. Si nuestras ideas no son como las suyas, parece ser que los equivocados somos nosotros.
¿Qué futuro nos espera de seguir por ahí? ¿El de una sociedad donde la pobreza alcanzará un nivel elevado y los mas poderosos aumentarán sus fortunas bajo el auspicio de los políticos y los poderes financieros?
Quizá deberían preguntarnos, ¿que queremos para el futuro? Una sociedad donde unos pocos deciden para el resto, con independencia de las consecuencias o una sociedad más equitativa, donde los más castigados por la crisis tengan una salida para que no caigan a la más pura miseria.
Hoy en día entre los más desfavorecidos tenemos a los ancianos y las familias en las que todos sus miembros están en paro forzoso, gracias a los políticos araneros, que no les proporcionan la mas mínima ayuda desde el Estado.
El conjunto de la sociedad tiene muy patente que la actual situación económica tiene una trayectoria bastante larga y la travesía puede tener vientos poco favorables para la recuperación económica y de la decencia de los valores éticos y morales, que son los grandes perdedores de nuestra era. La voluntad inexistente de arreglar la crisis mundial queda patente en las cumbres que organizan los países ricos para doblegar aquellos que son más pobres.

 Rafa Joplin